lunes, 24 de febrero de 2020

Capítulo 98. Los niños y los libros. ¿Cómo fomentar la lectura en los más pequeños?

¡Buenas!

En esta entrada me pongo mi traje de profesora para venir a hablar de niños y lectura. ¡Vamos allá!



Para empezar debo aclarar que escribo este artículo como maestra y como persona que lee desde que tiene memoria. Siempre me ha gustado leer, así que mi punto de vista respecto al tema va a ser subjetivo, pero he leído mucho y he investigado para intentar darle toda la objetividad que me sea posible al asunto.

Leer desde pequeño


Hay muchas personas (muchos padres y madres, intuyo), preocupados por el hecho de que sus hijos e hijas adquieran el hábito lector desde pequeños. Puede que a muchos otros no les quite el sueño, bien porque creen que los profesores se encargarán de ello, bien porque ni ellos mismos son lectores.

Pero si eres del primer grupo, del de los preocupados porque los niños adquieran el gusto por la lectura desde pequeños, puede que lo que voy a decir te interese. No es ningún secreto que hay muchos beneficios que podemos sacar de la lectura, y muchos de ellos empiezan cuando los niños no saben apenas leer.

Y es que cuando un niño no sabe leer o está aún aprendiendo, es muy bueno que sus padres o hermanos dediquen un rato a leer con él. Sin presión. Sin intentar que sea el niño el que descifre lo que esas letras quieren decir. Con dedicar un rato a leer con él me refiero a leerle el libro.

La animación a la lectura empieza desde muy pronto.
Lo bueno de los libros enfocados a un público infantil es que están llenos de ilustraciones, frases sencillas y personajes carismáticos y leerle esos libros a tus familiares más pequeños puede hacer, no solo que su imaginación vaya aumentando poco a poco, sino que también desarrolle un vínculo muy bonito contigo. Ese rato por la tarde para leer en el sofá y hablar de lo que se ha leído, o antes de dormir, o poder hablar de lo que pasará con los personajes en el capítulo siguiente... Hará que el pequeño o pequeña desarrolle un vínculo con la lectura y la historia que ha leído y contigo, que lo estás compartiendo con él. 

De esta manera, cuando el niño tenga que acercarse a la lectura en el colegio, en el que ya no se valorará si le gusta lo leído si no lo bien que es capaz de enlazar una sílaba con otra, este acercamiento tendrá un inicio positivo. La predisposición con la que va a animarse a leer será mayor que si no ha leído antes, pues verá la lectura como "algo que se hace por obligación en clase".

Llegamos al colegio y toca leer


En el colegio, el niño se tendrá que enfrentar a leer en voz alta delante de sus compañeros, leer cada vez más rápido, puede que incluso haya algún número de lecturas obligatorias ya en esos primeros cursos de primaria... Y la forma en que un niño con experiencia en la lectura va a enfrentarse a ello es muy diferente a como lo hará un niño que no ha sido "introducido" en este mundo antes.

Los niños que ya leían en casa van a tener una mejor comprensión lectora, para empezar (algo fundamental, tanto para asignaturas de letras como de ciencias, ¿o no es importante comprender lo que te pide el enunciado de un problema de matemáticas?). Además, estos pequeños lectores habrán visto estructuras sintácticas algo más complejas sin darse cuenta, habrán aprendido vocabulario nuevo sin querer y tendrán más soltura para leer.

De modo que, de cara a enfrentarse al aspecto académico de ir al colegio, los niños lectores van con un extra en la mochila. 

Sin embargo, en el colegio les esperan las lecturas obligatorias. Ya di mi opinión sobre ellas al hablar de los adolescentes y la lectura (aunque tengo pensado darle otra vuelta al asunto próximamente), pero el resumen sería que no me parecen lo mejor para crear "futuros lectores". En especial si los libros que los niños están obligados a leer son libros que ellos no han podido elegir y si después de haberlos leído se les planta un examen o un trabajo sobre el mismo. 

Las lecturas obligatorias pueden matar las ganas de leer


Aún recuerdo cuando en primero de la ESO, siendo yo de las pocas personas de clase que se estaba leyendo el libro obligatorio de turno, la directora vino a hacer una visita a la clase para regañarnos por no tomarnos en serio las lecturas obligatorias y cogió mi libro para ilustrar que no estábamos leyendo. Puso como excusa que el libro no se veía apenas doblado y las hojas estaban lisas y por mucho que le expliqué que el motivo era que estaba teniendo cuidado con el libro no me creyó.
Fomento de la lectura 0 - Adolescente frustrada 1

Pero no nos vayamos tan lejos, que los niños de los que hablo hoy no saben lo que les espera en la secundaria aún. Yo no lo sabía, al menos, cuando mi profesora de Lengua y Literatura de primaria (una de mis grandes inspiraciones para ser maestra), nos pedía leer un libro al trimestre y hacer un trabajo sobre él. Pero, eso sí, el libro que quisiéramos. Sin mínimo de páginas, sin temática determinada... La parte más aburrida era la de hacer el trabajo al terminarlo, claro, pero al menos podíamos elegir qué leer.


Leer por placer, algo posible


Vale pues nos hemos quedado en que tenemos niños y niñas que están aprendiendo a leer cada vez más rápido en clase, haciendo trabajos o exámenes sobre lecturas obligatorias y, puede que en algunos casos, descubriendo qué es eso de la lectura. ¿Cómo seguimos o empezamos a fomentar la lectura entonces? 

¿Por qué no regalarle un libro por su
cumpleaños?
Por un lado, regalando libros. Eso sí, buscando libros que estén relacionados con sus intereses. En primaria, los niños y niñas tienen más claro lo que les gusta así que no tiene sentido regalar un libro de fantasía a un niño que prefiere el humor. O un libro de misterio a uno que disfruta de los cuentos de hadas.

Por otro lado, animando al pequeño a seguir leyendo, a comentar lo que le va pareciendo, a hacer conjeturas... Si puedes participar de esa afición cuando el niño es pequeño, puedes seguir haciéndolo a medida que va creciendo. Puede que leyendo sus libros también (mi madre se leyó todos los libros de Harry Potter cuando salieron y nos encantaba hablar de ellos y teorizar sobre lo que pasaría) o pidiendo que ellos compartan sus lecturas contigo. Así también pueden desarrollar la capacidad de síntesis, de narrativa y la búsqueda de sinónimos para explicarse mejor y no aburrirte sin ser conscientes de ello.

Ah, y, por cierto, en esta animación a la lectura no dejo de lado los cómics en ningún momento, que hablo de libros porque, como ya dije al principio, es lo que llevo consumiendo yo desde pequeña.

La semana pasada mismo pedí a unos alumnos que se prepararan un speaking sobre su libro favorito y uno de ellos me preguntó si valía hablar sobre un cómic. ¡Pues claro que sí! Ya sabéis que pienso que no hay géneros literarios mejores que otros, que lo importante es leer lo que te haga disfrutar. Y es importante que ellos lo sepan.


¡Hasta aquí por hoy! Espero que te haya resultado interesante y que te lances a introducir en la lectura a algún familiar pequeño. ¿Qué otras formas de animar a la lectura conoces?

¡Nos vemos en las páginas!


lunes, 17 de febrero de 2020

Capítulo 97. 6 autores de fantasía que no he leído aún (y quiero leer)

¡Buenas!

Llevo un tiempo dándole una vuelta a los libros que estoy leyendo y que tengo pendientes y hay algo que no consigo quitarme de la cabeza: quiero leer más fantasía.



Porque sí, leo fantasía, he leído fantasía, pero me da la sensación que que tengo muchísimo por descubrir aún. Así que, como dice el título, aquí van 6 autores de fantasía que quiero leer:


1. J. R. R. Tolkien


¿Qué? ¿Que no has leído a J. R. R. Tolkien? ¡Pero qué clase de...!

Ya te estoy imaginando y sí, es verdad, no he leído nada suyo aún. Intenté leer El hobbit a los doce o trece años, cuando empezó a gustarme la fantasía, pero no hubo manera. Después, gustándome tanto las películas de El señor de los anillos y El hobbit y teniendo amigos que lo han disfrutado tanto... Pues quiero darle una oportunidad. Así que espero poder hacerlo muy pronto.


2. Brandon Sanderson


Empecé a oír hablar de este hombre hace poco pero todo el mundo habla de sus libros con tanto entusiasmo y tantas buenas palabras... Que la curiosidad me está picando ya.

Tengo que investigar un poco por donde empezar, así que... ¿Alguna recomendación?


3 y 4. Iria G. Parente y Selene Pascual


Al igual que a Victoria Álvarez, conocí a Iria y Selene a través de Twitter. No sabía mucho acerca de lo que habían escrito pero veía que había muchísima gente emocionada con los detalles que daban de nuevas novelas, otros que hablaban de sus personajes con cariño y familiaridad... No sé cómo de perdida he estado estos años respecto a la literatura fantástica en español (mucho), pero me apena no haber sabido nada de ellas antes.

Así que pienso ponerle remedio, y seguramente empiece por la saga Marabilia. ¡Ya te contaré qué tal!


5. Terry Pratchet


*Una silla voladora pasa volando junto a mi oreja*

Oye, que no es para tanto.

Aunque es verdad que conozco a Terry Pratchet desde hace mucho tiempo y no me ha dado por animarme a leerlo nunca. En parte ha sido porque lo que iba sabiendo de sus novelas me parecía extraño y en parte porque sé que hay muchos libros y muchas formas diferentes de leerlos.

Pero esto no significa que no vaya a atreverme, ¿eh? A ver si puedo empezar este año mismo.


6. Concepción Perea


He oído hablar de ella sobre todo por sus cursos de escritura, pero también por sus novelas de fantasía. Al igual que me pasa con Brandon Sanderson, tengo que investigar un poco las novelas que ha escrito para decidir por dónde empezar, pero la verdad es que me llama mucho la atención.

¿Puedes recomendarme por dónde empezar?



Lo cierto es que, aparte de esta lista, hay muchas autoras de fantasía españolas que quiero leer. Siempre he leído autores y autoras internacionales, que son los que más se suelen oír y por los que apuestan los escaparates de las tiendas, pero con el paso de los años he decidido que quiero leer a más autores españoles. De hecho, quiero leer a más autoras españolas.

De modo que espero poder traer posts aquí o comentarios o fotografías a Instagram llenos de autoras de fantasía españolas muy pronto.

¡Nos vemos en las páginas!

lunes, 10 de febrero de 2020

Capítulo 96. Culpo a la literatura de mis altas expectativas respecto a... El amor

¡Buenas!

¿Oyes eso que viene por ahí? ¿Hueles las rosas y los bombones de chocolate? Sí, exacto: se acerca San Valentín.

A estas alturas, todos sabemos ya que San Valentín es una fiesta patrocinada por las grandes empresas que quieren que consumamos y celebremos el amor con sus productos. Todos hemos visto películas en las que la (o el, aunque menos) protagonista sufre por no tener una cita para San Valentín, como si se fuera a acabar el mundo y no tuvieras compañero para la excursión al apocalipsis.

Como sabemos todo esto, todos estamos curados de espanto ante ese amor ficticio que nos venden para que consumamos más en San Valentín... ¿Verdad?



Pues parece ser que no.

Los novelistas, cuenta cuentos, poetas, dramaturgos y escritores en general se han encargado de crearnos unas expectativas bastante altas sobre el amor desde antes incluso de que la mayoría de la gente supiera leer.

Si echamos la vista atrás (muy atrás) podemos encontrar la historia de Nut y Geb, del antiguo Egipto.

Nut, la diosa del cielo, y Geb, el dios de la tierra, estaban enamorados (y eran hermanos, pero ya sabemos todos que en las leyendas de la antigüedad el tema de la familia da un poco igual, ¿eh, Edipo?). Como se amaban y querían estar juntos, estaban abrazados todo el tiempo, pero al ser ella el cielo y él la tierra, su abrazo no dejaba que la luz del sol los atravesara y la vida prosperara. Para solucionarlo, su padre, Shu, el aire, sopló entre ellos y les separó. Nut y Geb sufrieron la separación, pero solo momentáneamente, pues al llegar la noche, su padre les permitió abrazarse de nuevo. Y así pasan la eternidad, abrazándose durante la noche y separándose durante el día.

Vía Pinterest

Los egipcios dejaron el listón muy alto, desde mi punto de vista, y todos los que vinimos después quisimos superarlo.

Así han llegado a nosotros Romeo y Julieta o Elizabeth Bennet y Mr. Darcy. Y muchas otras novelas que pueden ser de literatura romántica o no (pero tener una historia de amor preciosa entre sus páginas) para ponernos a todos los dientes largos y pensar que el amor es tal y como se describe en sus páginas.
En este blog apoyamos a Colin Firth como Mr Darcy

Como ya sabrás si has leído algo más del blog, me encanta la literatura romántica, en especial la romántica paranormal, y he leído bastantes libros del género (aunque dentro de sagas y casi siempre las mismas autoras). Recuerdo cuando era adolescente y empecé a leerlos y mis compañeras de clase compartían en sus redes sociales cosas como "Culpo a Disney de mis altas expectativas en cuanto a los hombres" y yo solo podía pensar: "pues yo culpo a Sherrilyn Kenyon". ¡Y estoy segura de que no soy la única! Claro que Disney ha creado personajes masculinos y parejas encantadoras, pero, como dijo George R. R. Martin: "Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una", así que es muy probable que los lectores hayamos encontrado muchos más referentes de parejas idealizadas para poner nuestras expectativas por las nubes.

Así que, sí: culpo a la literatura de mis altas expectativas respecto al amor. Porque luego llegas al mundo real y las cosas no son idílicas, y te enamoras de alguien que no te corresponde aunque todas las señales dijeran que sí; o te enamoras y eres correspondido y la otra persona no es perfecta (vaya por Dios); o las cosas se tuercen y toca poner de tu parte para enderezarlas... Pero es que ese es el mundo real.

Lo que las novelas no te cuentan, y por eso te ponen las expectativas tan altas, es que después del enamoramiento y la luna de miel toca llevar la relación. Que con el primer beso solo empieza la función, no termina, y toca hacerlo lo mejor posible sin apuntador. Que nadie es perfecto (ni tú ni la otra persona) y tenéis que ser un equipo para solucionar los problemas y sortear los baches.

Los libros no te suelen contar que el amor es un maratón, no un sprint, pero que cuando estás metido de lleno en él descubres que la familiaridad que existe con la otra persona puede no ser tan emocionante como las mariposas del estómago del principio... Pero es mucho más bonita.


Y tú, ¿a qué libro culpas por tus altas expectativas respecto al amor?

¡Nos vemos en las páginas! ¡Y... Feliz San Valentín!

lunes, 3 de febrero de 2020

Capítulo 95. Drama del lector: muchos libros para leer... Y poco tiempo para leerlos

¡Buenas!

Llevamos un mes de año y ya tengo drama lector para traer aquí, y no es un drama cualquiera, no señor, es un drama que nos afecta a muchos y es: la falta de tiempo para leer todo lo que nos gustaría.



Supongo que ya sabes que los profesores son seres sin mucho tiempo libre (la gente se queja de nuestras vacaciones de verano pero, créeme, nos las merecemos). Ser profesor implica llevarse trabajo a casa en cualquier época del año, fines de semana, "días libres",... Porque hay que programar, preparar actividades, corregir, pensar formas de llegar a los alumnos, preparar materiales de refuerzo... Y eso consume tiempo.

A estas alturas te imaginarás que en mi caso, siendo profesora y escritora (no digo autora porque no he publicado aún, pero escritora soy), mi tiempo libre queda reducido a la nada. Y en gran parte es porque yo lo he elegido así, ¿eh? Si no hiciera nada más aparte de ser profesora, podría rascar más tiempo libre. O si simplemente escribiera por diversión y empleara "ratitos libres" a hacerlo, como hacía hace unos años. Pero las cosas se han puesto serias y quiero que escribir sea un trabajo, así que le dedico todo el tiempo necesario.

De modo que volvemos a lo que hablaba al principio: me quedo sin tiempo libre. Estoy segura de que a mucha gente le pasa lo mismo que a mí, aunque las variables cambien: estudian y trabajan, estudian algo que les quita mucho tiempo, su trabajo consume sus horas y sus energías, su situación personal o familiar les quita más tiempo que a otros... Todo esto lleva a que seamos muchos los lectores que sufrimos este drama. Los lectores que arañan minutos del día para poder leer aunque sea una mísera página.

A veces resulta un poco frustrante ver que el libro con el que empezaste el mes no avanza, que ni siquiera llevas la mitad. O que se te va olvidando lo que ha pasado porque no tienes tiempo de leer entre semana. Supongo que por eso los libros cortos y rápidos son más demandados que los largos en estos tiempos. Nos anima ver que vamos avanzando en ellos más rápido, que los terminamos para poder leer alguno de los otros que tenemos en nuestra pila de pendientes (y que, increíblemente, aumenta cada vez más).

O tener suerte y encontrar un libro
que te enganche desde el principio.
Ya verás como sacas tiempo...
Si eres como yo, que los libros largos no te asustan, puede que este drama lector te suene más de lo que te gustaría. Y lo cierto es que no tengo un remedio mágico ni una solución, pues yo misma me veo superada por el tiempo que me falta muchas veces, pero supongo que el truco está en establecer prioridades. Si quieres leer, tienes que intentar encontrar el momento del día en que puedas hacerlo y mejor se ajuste a tu rutina.

Seremos lectores lentos, al final, pero, igual que leer mucho no me parece nada malo, leer poco tampoco lo es.


Dime, ¿sufres este drama lector? Si es así, ¿cómo lo solucionas?

¡Nos vemos en las páginas!

lunes, 27 de enero de 2020

Capítulo 94. Alegría del escritor novel: la gente que sabe más que tú

¡Buenas!

Hoy toca alegría del escritor novel para empezar bien la semana. Y es que de lo que vengo a hablar hoy me ha salvado en más de una ocasión y creo que todos deberíamos agradecer su existencia. Sí, estoy hablando de la gente que sabe más que yo, que soy escritora novel, y que tú, si es que también lo eres.



Con "gente que sabe más que tú" me refiero a personas que llevan en esto de la escritura más tiempo que los tiernos escritores noveles. Profesionales que saben de lo que hablan y que han hecho de su conocimiento del mundo escritoril, editorial y digital, su oficio.

Son esas personas que escriben en blogs para ayudar a los más pequeños, que te dejan píldoras de conocimiento en forma de vídeos de Youtube, o que tienen cursos y clases para profundizar más en algunos temas, o que incluso pueden tutorizarte si estás más perdido que un calcetín en una lavadora.

Cuando empecé en este mundo, después de terminar mi novela a finales de 2017, me lancé de cabeza y sin casco a Internet. Había releído mi novela para corregirla, estaba en proceso de buscar editoriales, y me había presentado a un concurso (a principios de 2018 ya). No tenía ni idea de cómo conseguir que la gente me leyera, vi que el mundo de los escritores noveles era mucho más grande del que podía imaginar, y un componente importante en el concurso eran los "me gusta" que podía conseguir en la plataforma donde estaba colgada la novela.

Mira, por ahí viene el drama.

Pues sí, como puedes imaginar (o leer), no gané el concurso. Pero no me extraña: el libro había sido releído/corregido solo una vez, sin haberlo dejado reposar lo suficiente; los "me gusta" que había podido atraer eran en su mayoría familiares y amigos; entré a participar en el último mes que estuvo activo... Había muchos factores en mi contra, pero de ello salió algo bueno: en mi afán por no quedarme atrás, por avanzar más y más, busqué ayuda con el marketing, leí mucho y me fijé en otros que habían hecho esto mucho antes que yo.

Y así descubrí a la gente que sabía más que yo. Ya he mencionado a algunos en otras entradas o en Twitter, pero aquí voy a dejarte unas cuantas páginas de esa gente que sabe más que yo del mundillo donde nos movemos y que me han ayudado a ver las cosas con perspectiva y sacar más partido a todo lo que escribo y hago para acercarme más a mi sueño: vivir de la escritura.


Ana González Duque


No podía empezar esta lista con nadie que no fuera ella. Me he leído de arriba a abajo su página de Marketing online para escritores, estoy suscrita a su newsletter y he leído su libro El escritor emprendedor. Intento aplicar lo que he leído en sus artículos y lo llevo haciendo desde el principio y, aunque no consigo cumplir todo o sacar tiempo para aplicarlo todo lo bien que me gustaría, sé que no he cometido o he corregido muchos errores gracias a ella.

Además de los artículos de su blog, tiene un apartado de Formación en el que puedes encontrar cursos, una mentoría y más herramientas para sacarle partido a lo que escribes y a cómo llegar a tu público objetivo. Yo llevo rondando esa pestaña bastante tiempo, y espero poder ahorrar para apuntarme a la plataforma de cursos pronto... ¡Y así poder recomendároslos también!


Jaume Vincent


A raíz de la página de Marketing online para escritores llegué a la suya, Excentrya. Si escribes terror, es muy probable que te interese darte un paseo por sus entradas del blog en las que da habla sobre la escritura de este género. En mi caso, los artículos que más he leído son los relacionados con Marketing online (para sorpresa de nadie) y debo decir que me han resultado muy útiles. No sé si por la forma de expresarse, la honestidad que se transmite o los temas que aborda, pero sus artículos me han resultado muy interesantes.

En estos meses pondré en práctica este artículo sobre la promoción de tu novela en Internet y espero haber asimilado todo perfectamente para llegar a octubre con los deberes hechos y revisados.


Javier Miró


A Javier Miró le descubrí hace relativamente poco, a raíz de Youtube. En su página (que mencioné en la entrada de retos literarios) tiene un apartado llamado Autorquía, su asesoría editorial y relacionado con ella está su blog. Si no me equivoco, sus vídeos de Youtube comenzaron estando más relacionados con el blog, pero hoy en día su canal es un ente viviente e independiente lleno de vídeos con mucho humor y consejos para escritores.

Aunque aún me quedan muchos vídeos suyos por ver, los que he visto hasta ahora están enfocados, sobre todo, al proceso de escritura, errores comunes, distintos géneros... Lo que me encanta de estos vídeos es que, al igual que con los artículos que he podido leer en las otras dos páginas que he mencionado, me han hecho pensar. Me hacen considerar lo que escribo y cómo lo escribo, buscar darle una vuelta a algo que está cojo o plantearme introducir algún elemento de los que habla en ellos. Tiene muchos, pero te dejo este sobre escribir humor (que me encanta) y a raíz de ahí, investiga sin miedo en su canal.



Seguro que hay muchísimos otros profesionales que pueden ayudarnos mucho a echar raíces en este mundo literario y que el árbol crezca fuerte, pero de momento son estos tres los que yo puedo recomendar. Si sigues a algún otro y crees que debería estar en este artículo, ¡cuéntamelo en los comentarios!

¡Nos vemos en las páginas!