lunes, 9 de septiembre de 2019

Capítulo 75. ¡Es mi cumpleaños! Libros que me han regalado a lo largo de mi vida

¡Buenas!

Hoy es 9 de septiembre y, sí, es mi cumpleaños. El año pasado subí una entrada sobre los 25 libros que más me habían marcado en mis 25 años de vida y este año, como cumplo 26 y se me acaba el abono joven por 20 euros, no me siento tan vivaracha. Noto que la vejez empieza a apoderarse de mí con el dinero que no tengo que voy a pagar con el abono normal.

Así que, venga, vamos a recordar buenos tiempos con los libros que me han regalado a lo largo de mi vida.




Memorias de Idhún. La resistencia

Estoy segura de que me regalaron otros libros antes que este, pero si tuviera que decir con qué libro me enamoré de la lectura (y de la fantasía) tendría que nombrar Memorias de Idhún. La resistencia, sin lugar a dudas.

Creo que fue mi regalo de los ¿doce? ¿Trece años? Y recuerdo mirarlo y pensar: «qué difícil va a ser leerse este tocho...». Pero me subestimé. Y subestimé a Laura Gallego, sin duda.


Fenris el elfo

Este libro fue un regalo de reyes que me encantó y devoré más rápido que un hombre lobo a un pobre incauto. Je, je.

Me llama la atención que yo quise leerlo porque ya había leído a Laura Gallego con Memorias de Idhún y mucha gente que conozco, sin embargo, había leído libros suyos más antiguos antes. A mí me tocó ponerme al día con publicaciones antiguas después.

Ah, y me lo leí antes de leer las Crónicas de la torre.


El caballero oscuro

Este libro fue un regalo que vino a raíz de haberme leído Crepúsculo y buscar más historias románticas. Mi madre tuvo el buen tino de leérselo antes que yo porque con este libro entraría en un mundo del que ya no he salido (porque es genial): la literatura romántica.





El nombre del viento

Este fue un regalo de fin de carrera que ME ENCANTÓ. Me gusta mucho la fantasía y todo el mundo me lo recomendaba pero no había llegado a darle una oportunidad... Hasta que llegó a mis manos y me absorbió. 

Creo que es uno de mis libros favoritos de los que he leído siendo adulta (bueno, adulta joven con un carnet por 20 euros que...).


Brisingr

La tercera parte de la saga El legado llegó a mí muchos años después de haberme leído las dos primeras entregas. Tuve que refrescar un poco Eldest para ponerme al día y, aunque es una buena saga y un libro que había esperado con muchas ganas, estoy viendo que la última parte la leeré dentro de un tiempo también.

Todos cambiamos, como personas y como lectores, y eso va a hacer que me sea más difícil acabarme esta saga en concreto.


El gremio de los magos

También fue un regalo de cumpleaños y parece que fue cosa del destino pues, unos meses antes, había visto la trilogía en una tienda. Me parece muy curioso que las portadas sean tan importantes a la hora de vender un libro y que esta, siendo tan sencilla, me llamara tanto la atención desde la estantería.

El año pasado di mucho la tabarra con las Crónicas del mago negro, ¿te acuerdas?


La bella y la bestia

¡Y no la versión de Disney! ¡El cuento de Gabrielle de Villeneuve!

Tenía muchísimas ganas de leérmelo y de tenerlo porque me encanta la historia y quería comprobar por mí misma si podía considerarse mi cuento favorito... Y creo que sí. 


El secreto de Xein y La misión de Rox

Aunque fueron regalos en momentos diferentes son parte de la misma trilogía, así que los quería mencionar aquí. Y voy a ser sincera.

Como ya sabéis, no me he terminado la trilogía de Memorias de Idhún. El primer libro es uno de mis favoritos pero el tercero... Ays, es que no puedo. Y cuando vi que Laura Gallego sacaba otra saga de libros gorditos, con ambientación de fantasía, un triángulo amoroso que se olía en el aire... Me dio miedo no ser capaz de terminarlo tampoco. ¡Pero qué va! Los he terminado este verano y me han encantado.

La ciudad de las sombras

Conocí a la familia Lennox y a Arshad cuando su historia llegó a mi en reyes y me enamoraron. Ya iba con las expectativas por las nubes por leer tantas opiniones y seguir a Victoria Álvarez por Twitter, y no me equivocaba en absoluto con tanta expectativa.

Para este cumpleaños he pedido El príncipe de los prodigios... Si quieres ver si ha caído, pásate por mi cuenta de Instagram a ver 😜




¿Qué libros os han regalado en estos años?

¡Nos vemos en las páginas!


lunes, 2 de septiembre de 2019

Capítulo 74. ¿Quién querría ir a Hogwarts, en realidad?

¡Buenas!

Septiembre ya está aquí, las vacaciones nos dicen adiós con la manita, pero no pasa nada. Y, ¿por qué? ¡Porque empieza un maravilloso año en Hogwarts otra vez!

Espera... ¿En serio es tan maravilloso?



Analicemos si ir a Hogwarts es tan estupendo como nos lo han pintado.


El viaje


Para empezar, tienes que ir a una estación de tren muggle, como si eso de la magia a ti ni te fuera ni te viniera, y lanzarte corriendo contra un muro. ¿Hemos leído bien? Sí. Tienes que ponerte entre andén y andén y correr hacia un muro, suponiendo que ahí es donde tienes que ir. ¿Cuántos magos y brujas se habrán equivocado en estos años? Y, ¿cómo consigues que te dejen hueco para correr hacia la columna? «Disculpe, señor, ¿puede no ponerse en medio mientras corro hacia esa pared de ladrillo y desaparezco? Gracias».


Un minuto de silencio por los magos que se han equivocado de andén


Pero bueno, el caso es que lo conseguimos, no atropellamos a nadie con nuestro carrito lleno de cosas que no van a extrañar a ningún muggle (como un baúl gigante y una lechuza) y entramos en el tren. ¿Qué es lo bueno de esto? Que es un tren (léase con voz de Sheldon Cooper) y que la señora del carrito tiene chuches.
¿Qué es lo malo? Que seguro que contamina. Mecachis.



Primera noche en Hogwarts


Cuando te bajas del tren y coges el medio de transporte que te toque para llegar al castillo, estás de los nervios, claro. Es el primer día de cole y a todos nos pone nerviosos eso (de niños y de profes).

Hay que ser sinceros en algo, y es que Hogwarts así, visto de lejos, es una maravilla.

Yo me estudiaba otra carrera ahí, la verdad


Pero aquí hemos venido a hablar de las cosas menos maravillosas de esta escuela. Para empezar, esa primera noche vemos cómo seleccionan a los de primero para las casas. Puedes amenizar la noche con un juego del estilo «¿De qué casa tiene cara ese alumno?» y ver si aciertas porque, si no, es un inicio de velada un poco rollo.

Luego el director o directora te contará las cosas maravillosas y divertidas que harás en Hogwarts y, bueno, esas otras pequeñas cosas como: «no vayas al tercer piso o MORIRÁS; no vayas al bosque prohibido a menos que te castiguemos ahí o MORIRÁS; nuestro deporte, el quidditch, es genial pero si no tienes cuidado MORIRÁS; tenemos fantasmas por aquí así que acostúmbrate a ellos o MORIRÁS del susto; si este año toca torneo de los tres magos tendrás que enfrentarte a una serie de pruebas que, bueno, creo que no hace falta decirlo pero, seguramente, MORIRÁS; y creo que debajo del baño de chicas hay algo que, ahora mismo no estoy muy seguro de qué es pero puedo garantizarte que MORI...» Se entiende, ¿no?



Pero bueno, todo eso se digiere mejor con esa cena maravillosa que aparece por arte de magia y que te comes encantado como si no te hubieras llenado de chuches en el tren antes. ¡Y lo mejor es que no tienes que fregar los platos ni cocinar nada!

¡Porque ya lo hacen los pobres elfos domésticos!


El profesorado


Hay algo que debemos reconocer y es que la enseñanza en Hogwarts, en muchos aspectos, es práctica. Y eso es algo genial, pues para aprender algo de verdad y retenerlo no hay nada como hacer lo que aprendes.

Sin embargo, hay veces que tal vez se les va un poco la mano con eso de la práctica. A ver, no sé, por ejemplo poner a un chaval de 11 años con cero experiencia en la vida a volar en una escoba de la que se puede caer, o enseñas encantamientos en una clase llena de chavales armados con varitas (eso en España saldría mal, lo sé).

También está el hecho de que cuando se contrata a un profesor para una asignatura llamada Defensa contra las ARTES OSCURAS no se haga una selección de personal un poquito más cuidadosa. Que así nos ahorramos disgustos y tener que cambiar de profesor cada año. (Dumbledore los currículum, leerlos, lo que se dice leerlos, no se los leía)




Y hablando de esto: no hay muchas escuelas de magia repartidas por el mundo. ¿Cómo consigues un puesto de profesor en una escuela de magia? Porque yo veo las oposiciones de aquí y la cosa está complicada, pero si en todo el país solo hay un colegio... ¿Se organizan unos Juegos del hambre docentes al inicio de cada curso?

Yo, bueno, he estudiado todo lo que me dijeron que había que estudiar para poder ejercer como profesora
y no ha habido suerte así que a ver si así...


Bueno, hasta aquí mi análisis de por qué Hogwarts en realidad, no mola tanto.

Si dejamos de lado el hecho de poder hacer magia. O de vivir en ese pedazo de castillo con tus amigos todo un curso. O la enorme biblioteca a la que puedes acceder. O las excursiones a Hogsmeade. O tener a tu mascota contigo durante el curso.

Pues eso, que, ¿quién querría ir a Hogwarts, en realidad?




¡Nos vemos en las páginas!

lunes, 5 de agosto de 2019

Capítulo 73. Visitar escenarios de libro (Dublín)

¡Buenas!

¿Alguna vez habéis deseado visitar los escenarios donde se desarrollan las novelas que leéis? ¿Pasear por los mismos sitios donde los protagonistas pasean? ¿Ver lo que ellos ven?



Yo soy de Madrid y llevo años yendo al Retiro. Sin embargo, después de leerme Dos velas para el diablo, de Laura Gallego, recuerdo haber vuelto allí y haber mirado la estatua del Ángel caído con otros ojos. En la novela, dos personajes deciden encontrarse allí y me hizo mucha ilusión poder ubicar en mi mente el sitio cuando leí esa escena pero, aún más, poder visitarlo a los pocos días.

Hoy vengo a hablar de esa sensación de nuevo pues, como sabrás si me lees en Twitter, ¡estoy en Dublín! Venir aquí me hacía ilusión por muchas razones pero una de ellas era poder visitar los escenarios de una novela que me encantó en su momento (y que ahora, aquí, me estoy releyendo).

En Fiebre oscura, de Karen Marie Moning, MacKayla Lane viaja a Dublín para investigar acerca de la muerte de su hermana.

Hola, soy una turista
Recuerdo leerlo hace años e imaginarme Dublín como una ciudad oscura y lluviosa, llena de gente que habla con un acento incomprensible. Por suerte, esto no ha sido así en absoluto pues, aunque es cierto que a veces me he topado con algún irlandés al que no he sido capaz de entender, la gente aquí es encantadora por lo general y la ciudad, aunque lluviosa a ratos, es bonita. ¡Y estoy viendo más verde que en todo el año en Madrid!


En el libro, Mac alquila habitación en un hostal del Temple Bar y empieza su andadura de pubs en esta famosa zona. Cuando leí "Temple Bar" por primera vez, creía que se trataba simplemente de un "bar" así que estaba un poco confusa. Tras un poco de investigación y encontrándome aquí he visto que, si bien uno de sus pubs es el más conocido al hablar de la zona, el Temple Bar es el barrio más famoso de por aquí, ¡y con razón!


Habiendo venido Mac a Dublín a investigar acerca de la muerte de su hermana, tenía que ir a la comisaría, por supuesto, para hablar con la Garda. En el libro menciona que la estación de la garda está en la calle Pearse, así que allí que me fui... ¡Y el edificio es bastante impresionante!



Tener la oportunidad de pisar los mismos escenarios que los protagonistas de los libros que lees es algo estupendo. Imaginarte al personaje paseando por donde tú estás, en el mismo pub donde te has sentado a tomarte algo o simplemente parado en la misma calle que pisas, ¡le da mucho más realismo a la novela! Terminaré de leer Fiebre Oscura antes de volver a Madrid y allí seguiré con la saga pero, si te gustan las novelas paranormales, con un toque de misterio y de romance... Yo le daría una oportunidad 😉

¿Has visitado escenarios de novelas? ¡Cuéntame cuáles!

¡Nos vemos en las páginas!

domingo, 21 de julio de 2019

Capítulo 72. Olvidé nuestro aniversario

¡Buenas!

He sido consciente hace muy poco de que empecé el blog en abril del año pasado... ¡Así que ya llevamos más de un año por aquí! Pero soy tan desastre que ni lo mencioné, ni hice una entrada especial, ni nada.



Así que voy a hacer esa entrada especial ahora, tres meses después, porque mejor tarde que nunca.

Cuando empecé el blog estaba bastante emocionada porque acababa de presentarme a un concurso con mi novela y quería moverme un poco por aquí y por redes sociales, ¡era nueva en casi todo! Recuerdo dedicar muchísimo tiempo a cada entrada porque no tenía muy claro el estilo que quería darle al blog, los contenidos, las herramientas necesarias... Estaba en pañales, como suele decir, pero algunas entradas que me gustan mucho salieron aquellos días:

Mi primera reseña, sobre El gremio de los magos.

Esta entrada recopilando 21 cosas que aprendimos en Hogwarts.




Poco a poco fui cogiendo soltura con las entradas y los contenidos, y, aunque sé que queda mucho recorrido, hubo otras entradas el año pasado que vale la pena recordar:

Mi 25 cumpleaños con una entrada recopilando los 25 libros que más me han marcado (igual encuentras alguno que te guste ^^).

Esta entrada hablando de personajes típicos de la literatura fantástica que odiamos.

O esta, hablando de personajes secundarios que valen oro.

También celebré el primer #LeoAutorasOct en el blog y os pedí que brindáramos por ellas.

Y terminé el año con un pequeño dramita, pero es que llevaba una temporada un poco complicada con la escritura...



El 2018 fue un año muy completito y este 2019 también lo está siendo. ¡Consigo leer más, para empezar! Y las entradas hasta ahora (aunque menos regulares que las del año pasado porque la vida adulta es oscura y alberga horrores) tampoco están mal 😉

Volvimos con un drama del lector a principios de año, pero esta vez por la manía de la gente de catalogar algunos géneros literarios como géneros de segunda.

En febrero, algunas editoriales españolas organizaron un aquelarre editorial, ¡y allá que fui! Así pude hablaros del nuevo panorama editorial que tenemos por aquí.

Seguimos con algunas reseñas...

También hablé de los booktrailers, que eran un mundo desconocido para mí hasta hace unos meses, y os dejé unas páginas en las que explican todo esto mucho mejor que yo.

¿Habéis oído hablar de #Enmarzoleegratis? Otra de las iniciativas de las que hablé en este blog y que coincidió con la publicación en pago social de una novela corta que había escrito. En esta entrada, os conté un poco más acerca de lo que opino de subir lecturas gratuitas a Internet.

De iniciativas va la cosa este año, porque también os hablé de la mía propia: Red-comiéndame.

Y no puedo terminar sin mencionar esta entrada de Juego de tronos. No, en ella no hablo del desastroso final de la serie, pero cuando la escribí, aún tenía esperanzas.



¡Eso es todo! ¿Has estado todo este tiempo en el blog o eres nuevo por aquí? Sea como sea, espero que lo disfrutes mucho y, ya sabes:

¡Nos vemos en las páginas!




lunes, 8 de julio de 2019

Capítulo 71. Culpo a la literatura de mis altas expectativas en cuanto a... La amistad

¡Buenas!

Hace un tiempo culpé a la literatura de mis expectativas en cuanto a ser normal y hoy vengo a culparla de otra cosa: las amistades en los libros.



No me malinterpretes, me encanta cómo se representa la amistad entre los personajes de la mayoría de novelas, pero, no nos engañemos: es muy difícil encontrar amistades así.

Por ejemplo...

Tenemos al amigo de toda la vida para el que sigues siendo una persona muy importante a pesar de que hace mucho que no os veis. Ese amigo moverá cielo y tierra por ayudarte si tiene la oportunidad porque fuisteis amigos durante vuestra infancia (o durante seis meses hace unos años). Cery de El gremio de los magos, es un perfecto ejemplo de esto.

Luego está el amigo al que conociste en unas circunstancias peliagudas para él y al que ayudaste. Este favor, que suele ser algo trascendental para la otra persona, se le queda incrustado tanto en el corazoncito que cuando volváis a encontraros, puede que años después, te pagará ese favor con un acto heroico. No nos engañemos, muchas veces le haces un favor a alguien y se le ha olvidado en el minuto uno.

¿Y qué me dices del amigo que se lanza a la aventura contigo, sea la que sea? Ese amigo que te acompañará al fin del mundo solo porque sois amigos, sea cual sea la misión que te has propuesto. Como L'Archevêque con Auxerre en La dama y el león.

Sin embargo, mi tipo favorito de amistad en la literatura es la de los amigos del alma. Los amigos que desarrollan una amistad sólida que pasa pruebas, perdura en el tiempo y va madurando con sus protagonistas. Sí, aquí estoy pensando sin duda en Harry, Ron y Hermione.



En el mundo real las cosas no son tan bonitas o idílicas como en los libros. Todos tenemos cosas que hacer y obligaciones y nuestros encuentros con los amigos no son tan épicos. En vez de luchar contra el mal, vamos a dar una vuelta o a cenar juntos; y no tenemos que replantearnos si seguiríamos a nuestro amigo a Tailandia para luchar por su amor o si nos sacrificaríamos en su lugar en una batalla.

La vida real es menos espectacular en general pero las amistades reales también tienen su encanto, ¿verdad? 😉

¡Nos vemos en las páginas!